Facebook Twitter Rss

En la medida que nosotros cambiemos, México va a cambiar.

Viernes, 17 de Febrero de 2012

Hace unas semanas leí que se aprobó la Fiscalía Especializada para las mujeres en Chihuahua, un proyecto que fue buscado durante muchos años por la Organización Justicia para Nuestras Hijas.


Este logro me llevo a pensar y confirmar que cuando se trabaja por una causa y no por el reconocimiento, el cambio es posible.


Mucho se habla de la necesidad de “reconstruir” a México, pero se nos olvida que al hablar de México de lo que estamos hablando es de una sociedad, no de un objeto o una idea, tampoco de partidos políticos, instituciones o gobiernos. El cambio del que tanto hablamos y queremos nos involucra a nosotros, los mexicanos.


El problema es que ya no nos sentimos comprometidos e involucrados con nadie. Basta ver como se humilla al desprotegido y degrada al necesitado para confirmarlo. Ahora, la falta de tacto, la estupidez política, los complejos de inferioridad, el individualismo y la avaricia son las cualidades que dan “estatus".



Nos justificamos en el “no pasa nada” o “si yo no saco ventaja alguien más lo hará” , no queremos enfrentar la realidad de que somos nosotros los que empeoramos las cosas y que la confusión en que vivimos es la misma que hemos creado.



Sin embargo, hay personas que todavía tienen la fuerza para conservar su integridad, aun cuando los valores de nuestra sociedad parecen estar completamente confundidos. Personas que no tratan de ocultar los hechos, sino que han tenido la valentía de ser sinceras y luchar por un cambio en nuestra condición social y política por que han entendido que: “Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen” (Willy Brandt).



La diferencia entre esas personas y el resto es que no han perdido el sentido de pertenencia a una sociedad, saben que para conseguir el cambio es necesario involucrarse, sentirse dolido.


Sí…exigimos un cambio… pero ignoramos que las estadísticas de violencia y corrupción no muestran otra cosa más que el nivel de la ética nacional, la ética de nosotros los mexicanos.

Columnas Anteriores:
Acerca del Autor:
  • MEGS