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Nuevo estudio confirma que los perros ciertamente hablan con los humanos

Durante las interacciones sociales, los seres humanos y los animales utilizan diversas señales comunicativas para expresar sus emociones.





18 de Mayo de 2017 a las 10:23 hrs -- Tania Cortés
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Debido a la larga historia común entre humanos y perros (Canis familiaris), estas señales resultan especialmente interesantes en el estudio de la comunicación emocional entre especies cruzadas; este interés motivó a un grupo de científicos de la Universidad de Eötvös Loránd en Hungría, a realizar un estudio con el que pudieron evidenciar que los perros realmente le “hablan” a los humanos.

De acuerdo con el estudio dirigido por el Dr. Tamás Faragó PhD, profesor asociado del Departamento de Biología de la UEL, los perros tienen una capacidad sorprendente para hacer que los humanos entiendan lo que sus ladridos y gruñidos significan.

Esta afirmación es el resultado de una investigación en la que 40 voluntarios escucharon las grabaciones de diferentes gruñidos de 18 perros en diferentes situaciones: custodiando su comida, amenazados por un extraño y jugando.

En general, los participantes clasificaron correctamente el 63 por ciento de las muestras de gruñido; un porcentaje significativamente mayor de lo que podría atribuirse a respuestas meramente casuales, según los investigadores.

Cuando se evalúa cada gruñido por separado, los partícipes del estudio, fueron capaces de reconocer por encima del nivel de azar. Los oyentes humanos identificaron acertadamente 81 por ciento de los gruñidos asociados con el juego; sin embargo, fueron menos eficientes en reconocer los gruñidos relacionados con la vigilancia de su comida y los gruñidos asociados a amenazas.

EL Dr. Faragó señala: “Los participantes del estudio asociaron correctamente los gruñidos con los contextos asociados, en un nivel que se encuentra por encima de lo atribuible a la casualidad. Por otra parte, las mujeres y los participantes que tuvieron o tienen perros, puntuaron más alto en esta tarea”.

La investigación reveló que el gruñido producido durante el juego se caracteriza por tener un mayor número de gruñidos cortos y menos separados que los gruñidos relacionados con el temor o la agresividad. Los científicos también pudieron evidenciar una clara diferencia de características de tono entre los gruñidos producidos por el juego y los gruñidos asociados al resguardo de su alimento.

Las personas que participaron en el estudio, además de identificar los contextos de los gruñidos, también tenían que evaluar gruñidos en una escala en función de cinco estados emocionales: la agresión, el miedo, la desesperación, la felicidad y la diversión.

Los científicos concluyeron: “Nuestros resultados indican que los perros comunican con honestidad la magnitud de sus emociones internas y de alguna manera, los humanos adultos parecen entender y responder en consecuencia a esta información acústica durante sus interacciones.”














(tekcrispy)