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El gobierno de Trump busca ahogar a Caracas con nuevas sanciones

Un día después de las elecciones en Venezuela a las que denunció como "fraudulentas" y una "farsa", el gobierno de Donald Trump elevó la presión sobre Caracas al imponer nuevas sanciones para asfixiar aún más al régimen de Maduro.





22 de Mayo de 2018 a las 09:53 hrs -- Ginny Sanchez
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La Casa Blanca coordinó la nueva movida con los 14 países de América Latina que integran el Grupo de Lima.

Estados Unidos aplicó las nuevas sanciones a través de un decreto firmado por Trump en el que culpó al chavismo de "profundizar" la crisis humanitaria que azota al país, y de un "mal manejo endémico de la economía y corrupción pública a expensas del pueblo venezolano y su prosperidad".

Con el nuevo golpe, Estados Unidos buscó limitar la capacidad del régimen de Maduro para hacerse de fondos frescos a través de "ventas de remate" de activos financieros estatales, al prohibir todas las transacciones vinculadas a la compra de cualquier deuda o "cuentas por cobrar" en manos del gobierno de Venezuela, incluida la petrolera estatal, Pdvsa.

"Este dinero le pertenece al pueblo venezolano", dijo Trump, en un comunicado en el que volvió a reclamar la restauración de la democracia, la liberación de los presos políticos, elecciones "libres y justas", el fin de la represión y de la "privación económica".

Las nuevas sanciones cierran "otra avenida para la corrupción", señaló un alto funcionario de la Casa Blanca en una conferencia telefónica al anunciar las medidas.

La ofensiva de Washington tras el desafío de Maduro fue doble. Por un lado, Trump amplió la política de sanciones. Antes de las elecciones, el Tesoro norteamericano había puesto en la "lista negra" a Diosdado Cabello, número dos del chavismo. Ayer aplicó más restricciones, sin llegar a utilizar la carta más poderosa, aún en reserva: bloquear las exportaciones de petróleo venezolano, algo que pide, entre otros, el presidente Mauricio Macri.

A la par de las sanciones, el gobierno de Trump también desplegó una fuerte ofensiva retórica contra Maduro. El vicepresidente, Mike Pence, dijo en un comunicado que los comicios "fueron una farsa, no fueron libres ni justos", y que los miles de venezolanos que dejaban el país todos los días huyendo de la "opresión brutal" y la "pobreza extrema" literalmente habían votado "con sus pies". Prometió más sanciones en el futuro.

Otra voz fue la del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien recordó que más de 338 rivales políticos de Maduro permanecen encarcelados, y denunció que el régimen había utilizado los escasos alimentos en el país para "manipular los votos de venezolanos hambrientos".

En el Congreso, el senador republicano Marco Rubio, la voz más influyente del Capitolio sobre la Casa Blanca en lo que respecta a América Latina, le dio la bienvenida a las nuevas sanciones y también cargó contra el régimen de Maduro.

"Enfrentando la insatisfacción dentro de su propio partido gobernante, Maduro pensó que las elecciones simuladas ayudarían a consolidar su poder. En su lugar, consolidó las sanciones y el aislamiento", escribió Rubio, en Twitter. "Ahora concentrará el poder en un círculo interno más pequeño y muchos líderes partidarios están a punto de ser marginados o encarcelados".

La elección en Venezuela dejó, de un lado, a Estados Unidos, la Unión Europea y el Grupo de Lima (ver aparte), quienes rechazaron los resultados oficiales que le dieron el triunfo a Maduro. Del otro lado quedaron Rusia, China, Cuba, Bolivia, El Salvador y Nicaragua, que avalaron los comicios y la reelección del heredero político de Hugo Chávez.





(LA NACION)