El cantante llegó el sábado en un avión privado a esta localidad, ubicada a 140 kilómetros de Montevideo, sobre la costa atlántica sudamericana, y frecuentada en el verano austral por turistas de la región, especialmente argentinos y brasileños.
Acompañado por su representante, un ama de llaves y dos guardaespaldas, Luis Miguel degustó varios platos de la carta del restaurante del hotel, entre los que elogió una merluza negra con verduras asadas, puré de berenjenas y salsa de coral de vieiras. Después de la cena, probó suerte en una mesa de ruleta de una sala de juego para clientes preferenciales, señalaron las fuentes, que no revelaron si la fortuna le sonrió.
Luis Miguel tiene previsto abandonar Uruguay este miércoles para dirigirse al balneario chileno de Viña del Mar, donde participará en la 53 edición del festival de la canción que se celebra allí anualmente y al que no asiste desde hace 18 años.
(primeroclark.com)