Según Ramón Rascón no hubo cosechas en este año, por lo cual se vieron fuertemente afectados los lugareños, así como los tarahumaras.
“La carencia de alimentos ha existido siempre, pero ahora se agudizo”, manifestó el habitante, quien agregó que si bien la comunidad rarámuri emplea sus siembras como autoconsumo, en muchas ocasiones ni para eso.
Con una herramienta en sus manos, cortando las hierbas secas, señaló que actualmente la localidad se está surtiendo del líquido vital mediante una mina abandonada que de ella emana el agua; sin embargo, el panorama pinta para optimizarse, asentó con la cabeza.
Las viviendas son sencillas, no hay “lujos”, hace un par de años llegó la electricidad; sin embargo mediante celdas solares se bombea el agua y en algunas ocasiones se aprovecha para el alumbrado de sus propios hogares cuyo olor emana a la leña de las estufas o calentones.