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Alimentos, ropa, cosméticos y otras industrias que pueden aprovechar el sargazo

José Luis Godínez Ortega, investigador y catedrático de la Facultad de Ciencias de la UNAM, señala que el sargazo está compuesto de materiales que pueden dar pie a productos funcionales





10 de Julio de 2019 a las 15:46 hrs -- Eduardo Castillo
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La llegada masiva de sargazo a costas de la Península de Yucatán ha generado una emergencia a nivel federal y podría suponer un riesgo ecológico si no se le trata con la importancia debida, sin embargo, también puede ser un área de oportunidad por explorar.

​​José Luis Godínez Ortega, investigador y catedrático de la Facultad de Ciencias de la UNAM, consideró que el alga gigante Sargassum no representaría un problema si se le maneja adecuadamente.

En entrevista, el también curador de la colección de algas del Herbario Nacional explicó que del sargazo se puede extraer ácido algínico, agente que puede usarse en la industria alimentaria como espesante y emulsionante; incluso algunos estudios sugieren que se puede generar etanol, material para biocombustible. “Además se están usando en muchísimos productos cosméticos.

Como tiene esa facilidad de ser espesante, tiene esa cualidad”, precisó el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sin embargo, lamentó que en México no exista una planta para la extracción de dichos compuestos, además de que el manejo de esa alga requiere de maquinaria especializada para su adecuada remoción y manejo.

En Dinamarca, la industria está desarrollada y hasta hace unos años Estados Unidos contaba con lo necesario para tratar el sargazo. Incluso México llegó a exportar el alga para su procesamiento, hasta que la fábrica que lo hacía quebró. Entonces el país perdió la oportunidad de vender este recurso natural, refirió Godínez Ortega.

No obstante, destacó que en México existe una propuesta del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) para aprovechar ese recurso.

“Hicieron una planta piloto para extraer el ácido algínico. Pero la cuestión es que ellos veían que ningún accionista decidió invertir en esto; también necesitamos equipo industrial. Una planta piloto pues no da abasto para las toneladas”, precisó el experto.

El especialista consideró que debe haber más inversión en estudios sobre el fenómeno y para una futura incipiente producción de distintas sustancias derivadas del sargazo.

Especialistas del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM) desarrollan proyecto para aprovechar el sargazo que recala en las costas de Yucatán, para obtener materiales que pueden ser comercializados a nivel industrial, en especial en el sector farmacéutico.

El profesor investigador de la institución Gerardo Rivera Muñoz indicó que desde hace varios años trabajan en el Laboratorio de Biotecnologia Enzimática y Microbiana para dar un mejor manejo y aprovechamiento del sargazo.

“Actualmente al sargazo se le ve como un problema, porque al parecer es una especie de desperdicio que llega en cantidades gigantescas, a muchas de las principales playas de la región”, explicó en entrevista.

Sin embargo, se ha comprobado que es una materia prima de la cual se pueden obtener compuestos químicos y con diferentes aplicaciones, como los azúcares de las que está compuesto ese sargazo.

Ese material natural está compuesto por macro algas y pastos marinos que además de azúcares, tiene materiales como la celulosa de los árboles y que puede servir para fabricar papel, además de que contiene almidones y pectina que también pueden ser aprovechados, añadió.

Destacó que por ahora en el ITM están concentrados en conseguir un jarabe de fructosa, que tras un proceso químico, pueda servir como un compuesto de interés industrial de alto valor agregado, en especial en el sector farmacéutico.

Uno de los principales problemas, de todo este tipo de proyectos, es que requiere de una fuerte inyección de recursos para poder salir del laboratorio al campo de acción, por lo que ya empezaron a tener acercamientos con representantes del sector público, privado y municipios costeros que puedan interesarse.

“Para lograr por ejemplo un volumen de fructuosa que pueda hacer rentable la actividad, necesitamos un reactor que nos permita elaborar de 10 mil a 15 mil litros lo cual implica un costo significativo, por lo que ya estamos en busca de los medios que nos permitan alcanzar ese objetivo”, finalizó.


(Milenio)