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De la cuna a Tokio 2020, los gimnastas chinos

En el centro Li Xiaoshuang cambiaron aquellos entrenamientos casi militares, ahora tratan de disfrutar del deporte. “Es más relajado”, dicen





14 de Abril de 2021 a las 09:44 hrs -- Claudia Olivas
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Se entrenan sin descanso desde la infancia: los mejores gimnastas chinos cumplirán su sueño este año de participar en unos Juegos Olímpicos, después de una vida pasada entre aparatos gimnásticos y repetición sin fin de ejercicios.

Durante cuatro años, se ha podido fotografiar a varios de estos deportistas gracias a una rara autorización en el corazón del sistema deportivo nacional.

Muchos de estos gimnastas comenzaron con saltos, piruetas, giros, acrobacias y equilibrios a los cuatro años con el objetivo común de llegar un día a participar en unos Juegos Olímpicos.

Si la presión por ganar una medalla es grande para los gimnastas chinos seleccionados, será aún mayor en Tokio (del 23 de julio al 8 de agosto), ya que en Rio 2016, China no logró ningún oro en gimnasia, una decepción para un país que había dominado la disciplina en Pekín 2008.

En un centro de entrenamiento nacional en Pekín, la bandera china está enganchada a la pared, así como una gran pancarta de letras blancas sobre fondo rojo que recuerda el objetivo final: "Ganar los Juegos Olímpicos de Tokio".

Las sesiones de entrenamientos se interrumpen con pausas en las que los gimnastas miran videos de sus movimientos en tabletas táctiles y toman algún trago de agua.

Los entrenamientos son exigentes. Los deportistas se inclinan ante sus entrenadores cuando no están a su nivel y su mal rendimiento es sancionado con una sesión extra de musculación al final de la jornada.

Extenuada por la dureza de las pesas que debe levantar, una gimnasta rompe a llorar y rápidamente recibe el consuelo de una compañera.

ANILLAS OLÍMPICAS
Los Juegos de Tokio estaban inicialmente previstos para 2020, pero fueron aplazados al próximo verano (boreal) por la pandemia. Aunque para estos gimnastas chinos, los sueños de gloria olímpica comenzaron hace muchos años.

En la provincia de Hubei (centro), en la Escuela de Gimnasia Li Xiaoshuang, que recibe el nombre de un excampeón del mundo, niños, algunos de ellos de apenas cuatro años, forman parte del sistema de formación.

En este reputado centro con base en Xiantao, los deportistas siguen una escolarización normal, pero están sobre todo concentrados en sus entrenamientos vespertinos.

En el techo del gimnasio, por encima de la cabeza de los niños, están los cinco anillos olímpicos como elemento motivador, pese a que muy pocos llegarán a la cima de este deporte y que muchos de ellos abandonarán mucho antes.

Fue, por ejemplo, el caso de Zhang Shangwu, una joya de la gimnasia china que tuvo que retirarse por una lesión y que después cayó en la delincuencia, la prisión y la pobreza, una historia que emocionó a todo el país hace unos años.

"MÁS RELAJADO"
En la Escuela Li Xiaoshuang, el vestido rosa con corazones de una niña revela la corta edad de muchas de las alumnas que practican la gimnasia en ese centro.

Los más jóvenes son alojados en dormitorios comunes, en literas y con dos niños compartiendo cada colchón.

Pese a todo, el tiempo de los entrenamientos casi militares parecen ser cosa del pasado.

La decepción de Rio y la creciente reticencia de los padres a dejar a sus hijos integrar el despiadado universo de la gimnasia de competición, han provocado cambios en el sistema en los últimos años.

El centro Li Xiaoshuang, con la reputación de ser una fábrica de campeones, promueve ahora una "gimnasia feliz", más centrada en disfrutar del deporte que en la victoria a cualquier precio.

"Ahora es más relajado", asegura Liu Fen, la subdirectora del centro. "La sociedad y la manera de pensar de la gente han cambiado. Nosotros también hemos evolucionado".

"Las viejas recetas de los entrenamientos ya no funcionan", concluye.

(Excélsior)