En El beso de la mujer araña, dos hombres comparten celda en una prisión en Argentina, en plena dictadura. Para sobrevivir, literal y emocionalmente, uno de ellos le narra a su compañero su musical favorito. Esta historia dentro de la historia se va convirtiendo entonces en refugio y salvavidas: mientras la realidad es gris, vigilada y asfixiante, la fantasía estalla en glamour, color y coreografías. Y es justamente en ese espacio imaginado por el preso Molina, donde el cine se vuelve escape y resistencia.
En entrevista con Jennifer López comparte que protagonizar un musical era un sueño que tenía desde niña, cuando su madre la sentaba frente al televisor para ver musicales clásicos.
(milenio)